
Nuestro país dista mucho de ser un ejemplo en el manejo de residuos líquidos y sólidos
Pedro León Azofeifa, Coordinador de la Iniciaitva Paz con la Naturaleza
Esta ha sido la reacción de muchos amigos: "¿Cómo que somos un país limpio?" ante la calificación que un consorcio universitario de los EE. UU., que le ha otorgado a Costa Rica el quinto lugar en el mundo según La Nación del 21 abril del 2009 . Este grupo de académicos evalúa un total de 25 parámetros, algunos más fáciles de medir que otros. El país sin duda ha logrado construir un sistema de áreas protegidas que representan una cuarta parte del territorio (en el mar territorial estamos muy mal con menos del 1%); y esta es una plataforma fundamental para nuestra competitividad ambiental.
Otros méritos que se han venido reconociendo han sido la gestión innovadora y efectiva de FONAFIFO financiando la "deforestación evitada" y otros servicios ambientales, así como el éxito de un "ecoturismo" aliado de las áreas protegidas y generador de riqueza en muchas regiones del país.
Desechos sólidos. Debo admitir que entiendo la reacción de mis amigos ya que es innegable que nuestro país dista mucho aún de poder pretender ser un ejemplo en el manejo de desechos líquidos y sólidos, y que hoy ya no se llaman desechos sino residuos. Esto por la simple razón que, bien manejados, los desechos se convierten en materia prima para otros fines. Si todos los residuos se mezclan en el origen, se convierten en un costo. Y esta es infelizmente la situación con los desechos sólidos en Costa Rica, pues en casi todo el país se mezclan en el origen, o en su defecto, ¡los mezclan al recogerlos!
Ya en todos los países civilizados modernos operan sistemas para promover el rechazo, reúso, reciclaje, reconversión y regulación de los desechos sólidos. En todo caso, el primer paso esencial es la separación de los residuos en el origen: hogar, fábrica, taller, oficina, supermercado o donde sea. Es una responsabilidad ciudadana, en que si toda la población participar rápidamente puede incorporarse pues sólo se requiere un poco de esfuerzo y algunos cambios domésticos relativamente sencillos.
El principal cambio tiene que darse en la mente humana para aportar al bien común, como una decisión de actuar seguido de un plan de acción. La crisis ambiental no la puede enfrentar solamente el Gobierno, ni el sector privado; requiere la acción unánime de toda la población. La basura tiene impactos muy diversos y nos conviene aprender a manejarla, convirtiéndola en residuos no solo por estética, sino por muchas razones incluyendo consideraciones de salud humana y para evitar emitir gases con efecto de invernadero.
Ley necesaria. Por estas razones, muchos esperamos la rápida aprobación de la Ley de Gestión Integral de Residuos (GIR), que se encuentra en la corriente legislativa, y que ha sido unánimemente aprobada en la Comisión Ambiental de la Asamblea. Es una ley que necesitamos, como requisito necesario aunque no suficiente, para poder entrar en una nueva etapa de nuestro compromiso con el ambiente y la sostenibilidad.
Esta ley promueve la separación de la basura en la fuente y el desarrollo de un sistema de acopio de los residuos para su venta en el mercado y su reutilización. De paso deberíamos también buscarle solución al problema de los "buzos" que rompen las bolsas y desparraman los contenidos en plena acera. En Curitiba, ciudad eco-amigable modelo de Brasil, a los buzos los contrataron para el acopio de la basura logrando incorporarlos a una labor formal y remunerada.
La Ley GIR se ha diseñado con el apoyo de expertos, incluyendo la misión alemana de la GTZ a través del Proyecto PRESOL y apoyada también por el Grupo de Trabajo sobre el tema de desechos de la IPN. Su aprobación por la Asamblea Legislativa es urgente para el país y un primer paso importante y necesario aunque, repito, no suficiente. Luego vendrán los reglamentos y la implementación.
Queda pendiente para el país la Ley del Recurso Hídrico, otro recurso que hemos manejado con descuido. Este proyecto de Ley tiene una larga historia pues fue ampliamente concertado durante los años 2004-2005 por un grupo universitario coordinado por el Dr. Olman Segura, actual rector de la Universidad Nacional, y luego sometido a revisiones adicionales.
Vista la antigüedad de las leyes prevalecientes sobre el recurso hídrico para una Costa Rica de baja población en que el agua era muy barata, es de conveniencia nacional concertar una ley que defina las reglas del juego, dadas las nuevas condiciones que enfrenta el país en este recurso estratégico y valioso. Con el respeto que me merecen los señores diputados, y en particular la Comisión Ambiental, los insto para que durante el año en curso se aprueben estas importantes leyes para aspirar a ser un país ejemplar en el manejo de residuos.
Artículo de opinión publicado en el diario La Nación el miércoles 13 de mayo del 2009.
http://www.nacion.com/ln_ee/2009/mayo/13/opinion1962454.html