7 de Setiembre del 2010

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Mi testimonio sobre Copenhagen

El grupo técnico-negociador costarricense ha conquistado un liderazgo histórico

Hace pocos días se celebró la COP-15 (Decimoquinta Conferencia de la Partes) en Copenhagen - Hopenhagen lo anunciaba una ONG en la terminal de aeropuerto- la reunión más nutrida de jefes de Estado jamás celebrada, pregonada globalmente como la hora cero para la humanidad por la amenaza del cambio climático (CC) .

La COP-15 culminó con una sesión maratónica y tumultuosa que se empezó la noche del viernes y finalizó el sábado en la tarde. El acuerdo que se logró salvar la mañana del sábado ha sido anunciado como un fracaso por unos y como un éxito por otros, aunque nadie lo proclama rotundo. Nadie, además, esperaba acuerdos vinculantes que no se lograron. Este informe aporta una versión presencial sobre esta conferencia desde una perspectiva naive sobre aspectos protocolarios de la ONU y más bien
técnica sobre el resultado.

Conflicto. Según se reportó participaron en la COP-15 los 192 países firmantes del protocolo de Kioto (sin EE. UU.) que caduca el 2012 (pero sigue vigente) y la "ruta de Bali", que incluye a EE. U.U., y
pretende enfrentar la crisis del CC "post-Kioto" conjuntamente, siendo esta la fuente de mayor conflicto. Los Gobiernos aportaron 25.000 representantes en diversas categorías de científicos, técnicos, abogados, diplomáticos que trabajaron la primera semana; la segunda semana llegaron los políticos con capacidad de decisión: primeros ministros, presidentes, vicepresidentes y otros líderes. Para las ONG se previó un cupo de 15.000, pero se inscribieron unas 40.000 personas, creándose conflictos por acceso al Bella Center, sede de la reunión.

Además se establecieron varios niveles de acceso, dependiendo de si se trataba de miembros de ONG, delegados nacionales o representación diplomática de alto nivel para las plenarias con los jefes de Estado (con cuatro cupos por país). La gran afluencia de jefes de Estado resultó en sesiones maratónicas ya que, aunque se les asigna 3 minutos de tiempo, ningún mandatario los cumple; algunos se sobrepasaron hasta en 20 minutos. Otra limitación de estas Convenciones de la ONU, es que se requiera consenso absoluto para lograr acuerdos vinculantes, o sea, que un solo país puede detener el proceso.

El acuerdo. El Acuerdo de Copenhagen (http://unfccc.org/files/meetings/cop15) resume dos años de negociaciones y asume varios acuerdos del grupo de jefes de Estado de países desarrollados y en desarrollo que ocurrió la noche del jueves 17 y parte del viernes 18. El documento estuvo a punto de desaparecer, relegado a una presentación meramente informativa, por la oposición de Sudan y los países del Alba. Debido a la acción concertada de una mayoría de países, incluyendo México, Brasil, Chile, Colombia, la Unión Europea, Rusia, los EE. UU., India, Costa Rica y muchos otros, se logró mantener el documento en la corriente de la próxima COP, a realizarse en México en noviembre del año 2010.

Algunos diferendos entre China y los Estados Unidos fueron negociados por los Presidentes, así como la cifra de apoyo que muchos países en desarrollo habían pedido: al menos 100.000 millones de dólares para adaptación y mitigación antes del año 2020. También se prevén unos $30.000 millones para los próximos tres años (" fast-start ") para le deforestación evitada bajo la propuesta REDD+ que Costa Rica y otros países tropicales han propiciado. La crítica más seria al documento es la ausencia de cifras precisas de reducciones para los países, pues no se asignan porcentajes de mitigación y el compromiso se basa en no sobrepasar globalmente los 2°C de temperatura atmosférica con respecto al 1990. Obviamente se requerirá un año, al menos, para lograr algún acuerdo vinculante, verificable y con cifras definidas.

Consenso sobre la amenaza. Cabe destacar que ninguno de los más de 100 líderes de todo el orbe que llegaron a la cumbre negó la amenaza del cambio climático para la humanidad; al contrario, muchos dieron ejemplos de cómo el CC "ya nos está afectando". Algunos países, incluyendo cientos de islas pequeñas, alzaron el grito porque sienten amenazada su propia existencia. Algunas regiones con extrema pobreza como el continente africano temen que el problema se agudice y solicitan que los fondos del mundo desarrollado se dirijan en un 60% al continente africano.

Todos los gobernantes expresaron su esperanza en los avances tecnológicos para ir minimizando la dependencia en carbón y petróleo, sustituyéndolos con energías limpias. Muchas opciones tecnológicas se prevén y existe una proliferación de ONG que ofrecen diversas tecnologías limpias. (Por ejemplo, www.bellona.org en Oslo, Noruega una fundación informativa).

Varios jefes de Estado recalcaron que existen responsabilidades compartidas pero diferenciadas y capacidades particulares de los países. El presidente Lula de Brasil surgió como un elocuente líder,
pragmático y directo. Al principio de su primera intervención, el día jueves 17, se atrevió a mencionar el tema tabú: el crecimiento de la población humana así como a reconocer que la mitigación es esencial y la adaptación vital. El primer ministro Gordon Brown ofreció uno de los discursos más acertados abogando por una nueva alianza global para salvar al planeta. El primer ministro australiano, Kevin Rudd, dijo "Nadie viene a esta conferencia con las manos limpias", y el primer ministro Ramgoolam de Mauritius, por su parte, agregó: "No vinimos aquí para intercambiar culpas".

Genocidio climático. El primer ministro griego George Papandreou, también representante de la Internacional Socialista , suplicó a la plenaria evitar llegar a ser "una especie que devora a su propio
huésped".
El presidente de Mongolia, Tsakharia Elbegdorj, llamó a la amenaza "genocidio climático". Francia y otros propusieron la creación de una corte de justicia climática, y Marruecos y Bolivia un referendo mundial sobre CC. Acertadamente el presidente del Gobierno español, Rodríguez Zapatero, propuso "democratizar la capacidad de producir energía" y vaticinó que "una nueva energética ha de nacer en nuestro tiempo histórico". El presidente de Ghana, Evans Atta-Mills, resumió el grito de muchos de los pueblos en esta cumbre: "We must be prepared to be each other's keepers"; es decir, "debemos prepararnos para cuidarnos mutuamente".

Fue un honor ser parte de la delegación costarricense que asistió a la Cumbre, que incluyó a profesionales en el tema del clima, abogados ambientalistas, científicos y expertos en los procesos de negociación que trabajaron, desde meses anteriores a la Cumbre buscando acuerdos y resumiendo extensos documentos. Fui testigo del respeto que este grupo técnico-negociador costarricense ostenta y del liderazgo histórico que ha logrado sobrellevar.

Artículo de opinión. Diario La Nación, 17 de Enero 2010

http://www.nacion.com/ln_ee/2010/enero/17/opinion2228235.html# 


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